03 julio 2008

ENSAYO REVOLUCION TECNOLOGICA EN LA ENSEÑANZA


ENSAYO:
REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA EN LA ENSEÑANZA
¿Docente tecnologizado o paralizado?

marzo, 2008



REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA EN LA ENSEÑANZA
¿Docente tecnologizado o paralizado?

IMPACTO TECNOLÓGICO EN EL MUNDO GLOBAL
Los avances tecnológicos del mundo actual, tomaron por sorpresa a algunos núcleos poblacionales debido a la manera vertiginosa en que los descubrimientos arribaron y penetraron en diversos ámbitos de la vida del hombre. Tanto la producción, como los negocios, o la forma de administrar y de realizar la diaria rutina, se han visto impactados por el desarrollo de la tecnología de la información y la comunicación. Algunos grupos han reaccionado rápidamente, como el sector industrial o el financiero, aplicando las transformaciones en beneficio del intercambio rápido de mercancías, dinero, servicios y flujo de información; también han sabido aprovechar las posibilidades de comunicarse y almacenar información. Otros, enfrascados en su espacio, rutinas y tradiciones, han dejado pasar la oportunidad de incorporar la tecnología, los menos se van recuperando de manera tardía, en estos dos últimos rubros puede encontrarse el ámbito educativo.

Si la transmisión y recepción de información (verbal, escrita o gráfica) es uno de los mecanismos que más emplea el ser humano para interactuar con sus congéneres, para poner en común lo que compra y vende, lo que piensa y siente y aún lo que conoce e ignora, y las formas de comunicación del ser humano han sufrido transformaciones alarmantes, entonces podemos afirmar que el docente es un sujeto que no debe permanecer al margen del nuevo contexto para que el vértigo de la tecnología informativa no lo derrumbe.

Recordemos que la imprenta tuvo sus inicios en Europa en el año 1451 (Dryden Gordon y Vos Jeannette, 2004, p. 36) y, a partir de ese momento se propició la enorme posibilidad de almacenar y difundir las ideas de los grandes pensadores del momento. Los primeros libros impresos con la nueva invención de Juan Gutenberg, como la Biblia, pudieron distribuirse con mayor rapidez, para dar a conocer la filosofía y conocimientos de la época. Más tarde aparecieron hombres cuyos valiosos pensamientos contribuyeron al reconocimiento de diversas parcelas del saber. Así llegó el momento de posicionar a la educación como una disciplina seria; los aportes educativos de Juan Amós Comenio, (1999), con su libro Didáctica Magna, se publicaron por primera vez en 1627, para dar a conocer su propuesta de “Enseñar todo a todos”, mismo que preserva su vigencia, porque además de ser el primer manual de la técnica de la enseñanza, recupera el método propio de la naturaleza (enseñar de manera directa, gradual, sistemática y ordenada).

Sin embargo, el salto cuántico que ocurre entre la aparición de los primeros libros impresos y la llegada, en 1988, de la fibra óptica al campo de la transmisión de información, es un triunfo que algunos núcleos de la humanidad no han logrado asimilar y otros nos debilitamos en el intento, ya que, según el recuento que realiza Dryden (2004):
“…la primera máquina de escribir en 1872, el primer mensaje telefónico en 1876, el primer linotipo en 1884, el cine mudo en 1894, las primeras señales de radio en 1895, las primeras películas sonoras en 1922, la primera televisión en 1926, y el microprocesador de computadora y la calculadora de bolsillo en 1971 ”. (p.36)
Por lo cual la ciencia y la tecnología nos siguen asombrando, a la vez que observamos y lamentamos cómo el gremio magisterial mexicano, sigue utilizando gises, pizarrones, ejercicios y sermones que en poco elevan el potencial de aprendizaje de los alumnos que transitan por los múltiples niveles educativos.

Ya lo dice Papert, S. (1995), al señalar a otros entornos como el de la medicina, el transporte o las telecomunicaciones, los cuales se han alertado para incorporarse a la vida actual, mientras la educación permanece estática: “En el umbral del asombroso crecimiento de la ciencia y la tecnología de nuestro pasado más reciente, algunas áreas de la actividad humana han sufrido un megacambio”

Entre tanto, la educación apenas si consigue cambios minúsculos, ¿Porqué los maestros no han logrado aprovechar las crecientes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y con ellas incrementar el potencial de manejo de información y comunicación en beneficio de la enseñanza?.

Tal parece que las generaciones jóvenes, al ser contemporáneas de las tecnologías avanzadas, hubieran tomado ventaja en el conocimiento y, en ocasiones, dominio de dichos recursos tecnológicos, generando en los docentes una sensación de incompetencia ante tales “artefactos”, apatía, desinterés, minimización de su presencia, desánimo, y una serie infinita de justificaciones que lo mantienen al margen de los cuantiosos hallazgos del hombre actual, quizá esto ocurre debido a la afirmación de Anthony Giddens, (2000) en su libro “Un Mundo Desbocado”, cuando señala que la escuela se está manteniendo y perpetuando como “institución concha”, en torno a la cual todo cambia, pero ésta guarda apariencias de que todo permanece. ¡Es necesario romper esa apariencia!


POSIBILIDADES TECNOLÓGICAS DE APRENDIZAJE DEL NIÑO

Ya apuntaba en renglones previos que los niños y la juventud moderna han tomado una posición vanguardista en relación con los adultos que no nacieron en la época de los grandes avances de las tecnologías de la información y la comunicación, tanto los padres como los maestros de la nueva generación quisieran ignorar o se petrifican ante la presencia del enemigo a vencer, y es que ya lo indica Cabero (1996, febrero):
Las nuevas tecnologías (NT) crean nuevos entornos, tanto humanos como artificiales, de comunicación no conocidos hasta la actualidad, y establecen nuevas formas de interacción de los usuarios con las máquinas donde uno y otra desempeñan roles diferentes, a los clásicos de receptor y transmisor de información, y el conocimiento contextualizado se construye en la interacción que sujeto y máquina establezcan.
Es natural que todo cambio requiera de la adaptación continua del ser humano, y fundamentalmente esta demanda debiera aplicarse a los sujetos educativos, entre los cuales las interacciones docente y alumno son las más importantes. De tal forma que, tanto el emisor como el receptor pueden ser intercambiables, teniendo de por medio a los canales de comunicación que también pueden jugar esos mismos roles, es decir interactúan activamente con los actores de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Por eso es trascendental que aquel que conduce el proceso de enseñanza, y se erige como facilitador del mismo, procure que el estudiante consolide lo que aprende, a través del acercamiento a situaciones del mundo real, que aprenda a discernir sobre los conocimientos, entretenimientos y posibilidades que ofrece la tecnología.
Por eso es oportuno el cuestionamiento de Papert (1995), en relación con el tipo de métodos que utilizan los maestros para que los humanos aprendan de manera natural como lo hacen fuera de la escuela. O bien, rescatando las amplias oportunidades que permiten las tecnologías de la información, y así recuperar las ventajas a favor del campo educativo:
la posibilidad que ofrecen para la simulación de fenómenos, sobre los cuales los alumnos puedan trabajar sin riesgo de ningún tipo, observar los elementos significativos de una actividad, proceso o fenómeno, o descomponer un producto en sus partes o en el proceso seguido para su elaboración (Cabero, 1996)
Sin embargo, el preceptor quizá esté sobreviviendo a la invasión de su territorio, en el cual, por muchos años fungió como máximo poseedor y dosificador del conocimiento. Ante tal asombro, es lógico que el “transmisor” (docente), se quede estupefacto y pierda la noción y visión acerca del nuevo rol que le corresponde desempeñar.
La propia idea que encierra el concepto educación acuñado por Emilio Durkheim a principios del siglo XX, podría ayudar a comprender la paradoja que se cierne en la nueva asimilación del rol docente, porque la educación es:
… la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no están maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño cierto número de estados físicos, intelectuales y morales, que exigen de él la sociedad política en su conjunto y el medio especial, al que está particularmente destinado. (Durkheim, 1974)
Sin embargo, lo que está sucediendo en el entorno tecnológico y computacional es absolutamente a la inversa, mientras las generaciones jóvenes llegan al mundo con su “lap-top, mp3, apple, discos de CD ROM, televisión por cable, Mouse y controles remotos”, bajo el brazo, y con estos recursos la “tecnología informática aplicada a la fabricación de ju¬guetes, ha sido también la vía principal de entrada de los niños, en el mundo de los ordenadores” (Papert), sucede el fenómeno de primacía de los niños, en la cual los menores se apropian antes que sus padres y profesores, de los mecanismos de funcionamiento de las máquinas electrónicas. La frescura, curiosidad infantil y anhelo de aprender favorece que los niños y jóvenes se anticipen a los muy adultos (y no se diga de los adultos mayores), quienes se encuentran tratando de asimilar la rapidez con la que los tecnólogos envían al mercado los nuevos productos que siguen revolucionando la manera de vivir y de aprender, pero no los métodos para enseñar.

Mientras tanto los niños, como dijera Comenio, el padre de la didáctica, aprenden de manera natural a través de lo que ocurre a su alrededor, en el caso de las tecnologías recuperan lo que observan en su entorno social y tecnológico, porque, siguiendo a Papert, “Los videojuegos enseñan a los niños lo que los ordenadores empiezan a enseñar a los adultos”. ¿Entonces significa que los niños poseen atributos y facilidad para asimilar los mecanismos a través de los cuales funciona el mundo tecnológico, a diferencia del adulto?, es probable que sí.
Por eso es importante que los especialistas en tecnología educativa se concentren en el diseño de una gran máquina del saber o diversos programas que aborden sendos contenidos, para lograr que los niños interactúen con el conocimiento, a partir de sus necesidades de aprendizaje, aunque, como indica Julio Cabero (1996, febrero)
pocos de los elaborados hasta la fecha y que se hayan introducido en el contexto educativo, permiten una interacción sujeto-máquina y la adaptación de ésta a las características psicológicas, evolutivas y educativas del usuario, como lo toleran algunas de las NT.
De ahí que, el papel del experto en tecnología educativa sea tan importante, y el hecho de construir una sola “Máquina del Saber”, como propone Papert sea todavía un sueño lejano como los que experimentó Julio Verne cuando idealizó el viaje de la tierra a la luna o al centro de la tierra, pero ¿acaso no le es dado a unos el soñar y a otros el concretar los sueños?.

Es cierto que cuando los planes imaginados por unos son ejecutados por otros seres humanos, estos sueños se convierten en proezas. Ocurre como con la transmisión de información a destinos lejanos; esta maravilla rompe con las barreras del tiempo, y el espacio, se aprecia con claridad en una clase por videoconferencia, que se puede ver y escuchar en tiempo real y con emisores y receptores antes incomunicados, poniendo en contacto a distintas naciones y culturas.
Sin embargo, no basta con las mentes creativas y los genios que diseñan, además, se requiere de un maestro que se sobreponga al cambio y recupere su papel de guía del proceso de enseñanza, conozca el funcionamiento de las máquinas electrónicas para convertirlas en verdaderas “Máquinas del Saber”, como propone Papert, (1995) que este tipo de docente reconozca que los chicos aprenden mejor jugando, en contextos interactivos y que es indispensable actualizarse antes que quedarse paralizado, lo cual no conduce a ningún sitio, porque el enemigo tecnológico puede ser su gran aliado en el compromiso de educar a los niños.

Sin embargo, no podemos incurrir en la euforia total y pensar que el uso de la tecnología educativa es la panacea que resolverá todos los problemas del aprendizaje, por ello es importante considerar la señal de alerta que marca Cabero (1994, febrero):
No debemos caer en el error, como anteriormente se cayó con otros medios en voga, en pensar que automáticamente las NT superan a las anteriores. Sin entrar en detalle, pues creo que es asumido por todos, que los medios son exclusivamente unos elementos curriculares más, y que las posibilidades que tengan no les vienen de sus potencialidades técnicas, sino de la interacción de una serie de dimensiones: alumnos, profesor, contexto..;
Por lo tanto, la porción más grande de la responsabilidad en el conocimiento, dominio, empleo, y optimización de los recursos tecnológicos a favor de la enseñanza, sigue recayendo en el docente, pieza clave para la preparación de las generaciones jóvenes.



















REFERENCIAS
Cabero Almenara, Julio. (1996, febrero) Nuevas Tecnologías, Comunicación y Educación, en EDUTEC Revista electrónica de tecnología educativa, núm. 1.,Recuperado el 5 de marzo, 2008, de: http://www.uib.es/depart/gte/revelec.html
Comenio, Juan Amós, (1999). Prólogo, en Didáctica Magna, México: Editorial Porrúa, Sepan Cuantos, p. XXXI

Dryden Gordon y Vos Jeannette. (2004). El futuro, en La Revolución del Aprendizaje, México: Edit. Tomo
Durkheim, Emile:(1974). Educación y Sociología, Buenos Aires: Edit. Schapire
Giddens Anthony. (2000). Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus
Papert, S. (1995) La máquina de los niños, Replantearse la educación en la época de los ordenadores, Barcelona: Paidós.

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