26 agosto 2008

La transdisciplinariedad, Actividad 5


LA TRANSDISCIPLINARIEDAD
MÁS ALLA DE LOS CONCEPTOS, LA DIALÉCTICA
ACTIVIDAD 5
Trabajo colaborativo elaborado por: Patricia Vega Luna, Ernesto Daniel Tejeda, Flor de María Jiménez del Castillo.
1.-¿Cuáles son, de acuerdo con el autor los dos caminos para explicar el origen del concepto de interdisciplinariedad?
El primero, el recorrido histórico que busca la esencia del concepto. Retoma a los clásicos de la Antigua Grecia hasta los pensadores contemporáneos: Morín, Foucault, Deleuze y Descartes con su obra “El discurso del método” que recupera la división entre sujeto y objeto, lo que da lugar a una variedad de disciplinas que aún hoy siguen fragmentándose.
El segundo refiere dos momentos importantes el primero desde la Primera Guerra Mundial hasta la década de los 30’ según Landau, Prosahnky y William Ittelso que no tuviero éxito y el segundo después de la Segunda Guerra Mundial donde se inicia las relaciones de cooperación en áreas económicas, políticas y científico-culturales.
La UNESCO propone trabajar desde la perspectiva interdisciplinaria.
2.- Con base en la lectura, cuál diría que es uno de los cuestionamientos básicos que se puede hacer a la investigación interdisciplinaria?
Como involucrar a la interdisciplina articulando las disciplinas para la solución de problemas profesionales, para la comprensión de una realidad compleja.

3.- ¿Cuáles son las cinco tipologías de lo “no disciplinar” manejadas por el autor y en qué consisten?



La Interdisciplinariedad lineal tipo 1
Se presenta cuando varias disciplinas abordan un mismo problema u objeto de estudio y cada una aporta desde su saber elementos para una mejor comprensión. Pero ninguna sufre cambios o modificaciones determinables. El problema es el centro de la acción y su impacto está determinado por la pertinencia de la interacción de las disciplinas en aportar nuevas soluciones (o elaboraciones si es un objeto de estudio).

La interdisciplinariedad lineal tipo 2
Una disciplina se apoya en algún elemento de otra (teoría, técnica-método, una información, un concepto), pero cada una conserva sus límites y dinámicas. La disciplina 2 puede, o no, verse afectada por la disciplina 1 y viceversa.

La interdisciplinariedad dialéctica
Tanto la disciplina 1 como la disciplina 2 se afectan y cambian recíprocamente. Hay interacción, intercambio y cooperación. Lo que determina el intercambio varía de una tipología a otra.


El nivel dialéctico fractal simple
Existe la emergencia de una nueva disciplina como emergencia de la interacción de otras disciplinas. La nueva disciplina no puede explicarse por la suma de las disciplinas que le dan origen (principios de sinergia y recursividad).

El nivel dialéctico fractal complejo
En el cual se dan niveles intermedios (fraccionarios), que son niveles complejos de interacción y donde se requiere altos niveles de conceptualización.
Aquí la dimensión práctica sólo puede ser aprehendida a partir de la interpretación en varios niveles de realidad y de esquemas cognitivos constructivos (no lineales, multicausales y azarosos).

4. ¿A cuál de las tipologías correspondería la Zoosemiótica?

Partiendo del concepto de zoosemiótica a la cual “se le llama comunicación celular, biológica y animal, (es decir), al intercambio de señales que se da entre los animales, de cualquier especie y (a su vez) la ciencia que estudia estos fenómenos se llama zoosemiótica y tiene como objetivo estudiar los métodos que usan los animales para comunicarse entre sí” (wikipedia, 2008) y teniendo en cuenta la tipología elaborada por L. Alejandro Peñuela en su documento “La Transdisciplinariedad mas allá de los Conceptos, La Dialéctica”, consideramos difícil hacer una clasificación específica. Sin embargo, podríamos decir que mantiene mayor inclinación hacia la siguiente tipología:

I. TRANS-D: Dialéctica Fractal Compleja porque entendemos que la comunicación a través de los signos se aborda como un fenómeno complejo, y, para comprender este tipo de fenómenos que abarcan aspectos comunicativos, conductuales es necesario hacerlos que armonicen a través disciplinas particulares al servicio del lenguaje, como la semiótica y áreas del conocimiento tan importantes como la zoología. Siendo éstas disciplinas insuficientes para explicar las conductas animales en el uso de los signos para comunicarse, hicieron que se generara una nueva área de estudio llamada zoosemiótica.

5.-De acuerdo con sus propias palabras, ¿cómo definiría a la transdisciplinariedad?
Es un proceso dialéctico, esquema cognitivo, o actitud organizada de búsqueda para la comprensión de los fenómenos (más allá de la descripción superficial de los hechos), a partir de un paradigma complejo. Para esta búsqueda se toman en cuenta la mayor cantidad de elementos, articulando diversas disciplinas tratando de construir una realidad integral.

24 agosto 2008

ENSAYO LA ÉTICA NACE FLOR DE MARÍA JIMENEZ


ENSAYO:
"LA ÉTICA NACE, CRECE, SE DESARROLLA Y, …

¡EN LA INVESTIGACIÓN EDUCATIVA,
TENDRÁ SU RENACER!”





ÍNDICE


INTRODUCCIÓN……..................…………………..............................……..………………………….3

I) LA SALA DE PARTOS DE LA ÉTICA........…………………............................................……3

II) DESARROLLO DE LA ÉTICA….LA ÉTICA FAMILIAR….…........................................4


III) LA ADOLESCENCIA DE LA ÉTICA…LA ÉTICA EN LA
VIDA PROFESIONAL…................………………………………………........................................…6

IV) ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN…RENACER DE LA CONCIENCIA ÉTICA……….8







INTRODUCCIÓN

En este ensayo haremos un breve esbozo de la trayectoria de la ética, como una forma de moral práctica cuyo nacimiento es paralelo al surgimiento del homo sapiens. A la vez, destacamos la importancia de desarrollar una vida ética desde la edad temprana, como principal función educativa de la familia y de la escuela. Proponemos una escuela para padres potenciales y reales, y una formación de la conciencia ética desde el Jardín de Niños y durante todas las interacciones en los salones de clases. También apoyamos la idea de integrar a la ética como asignatura en los diversos niveles educativos, para evitar que en la vida profesional se cometan actos deshonestos como el fraude, la mentira o el plagio de información.

Finalmente afirmamos que, toda persona que pretenda hacer aportes a la construcción del conocimiento, en especial el investigador novato, debe iniciar por cuestionarse ¿qué clase de conciencia ética ha integrado en su vida personal y profesional?, ya que ésta será el basamento sobre el cual se colocarán las columnas de esta importante etapa creativa. Al investigador que inicia en este terreno, le sugerimos ser riguroso, profundizar en la teoría para poder interpretar las prácticas de otros, capacitarse en el manejo de diversas herramientas de la investigación, y principalmente no erigirse como un juez evaluador del comportamiento ajeno, sino buscar la comprensión del “otro”.

A su vez, proponemos que el investigador apoye al resurgimiento de la ética en sí mismo y en la investigación, al ajustarse al código de ética de la investigación. Por lo tanto, el investigador no debe prestarse a corromper la investigación, sino coadyuvar al renacer de la ética.

I) LA SALA DE PARTOS DE LA ÉTICA

De acuerdo con la Real Academia Española de la lengua, la ética es el “Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana”, sería difícil identificar el momento exacto en que el hombre tuvo necesidad de generar las reglas de comportamiento que le permitieron vivir en armonía. A este respecto, Antonio Marlasca, al hablar de la ética como moral vivida y practicada, nos ayuda a conocer el momento aproximado en que tuvo su nacimiento, esta “fecha coincidiría con la aparición del homo sapiens sobre la faz de la tierra” (Marlasca, 2005).

De esta apreciación podemos inferir que el origen de las normas elementales de convivencia surgió en los tiempos en que la especie humana, gracias al uso de la razón, se distinguió del resto de los animales, y buscó tener cierto comportamiento para relacionarse con otros individuos, auxiliándose con su distintiva dotación de inteligencia. ¿Pero, qué tanto ha empleado la raza humana su inteligencia para armonizar con “los extraños”?, o bien, como indica Edgar Morín, “Existe a menudo la imposibilidad, dentro de una visión del mundo, de comprender las ideas o argumentos de otra visión del mundo” (Morín, 1999), ¿es difícil colocarse en la posición del interlocutor para lograr la conjunción de miradas e intereses y entablar acuerdos?

Seguramente las dificultades que enfrentó el homo sapiens, al desarrollar su naturaleza gregaria, estaban referidas a la distribución del trabajo y de los alimentos. Sin embargo, en la actualidad, y a pesar del gran avance intelectual, científico y tecnológico que ha experimentado la humanidad, los individuos requerimos de normas básicas de convivencia para hacer manifiesto ese interés por compartir la vida.

II) DESARROLLO DE LA ÉTICA….LA ÉTICA FAMILIAR

El entorno social y cultural en el que se desenvuelve cada niño es el espacio que le permitirá incorporar las normas básicas de relación común, propias de su época y sociedad. La generación “adulta”, (dicho a la manera de Emilio Durkheim), al educar a la generación “joven”, le transmitirá su cultura y sus reglas de vida, porque “La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquellas que no han alcanzado todavía el grado de madurez necesario para la vida social…” (Durkheim, 1975:52). En este caso, a la familia le corresponde trasladar esos valores elementales que necesitan los más pequeños para aprender a convivir.

A su vez, los niños toman la iniciativa y solicitan información respecto al mundo que les rodea (Rogoff, 1993), es decir, los infantes no son seres pasivos que acumulan datos, hábitos, experiencias, costumbres, de modo indiscriminado, sino que proceden también a confrontar, rechazar o asimilar el tipo de mensajes (verbales y no verbales), recibidos de otros integrantes de la familia y de la comunidad. Los contactos e interacciones que los pequeños experimentan al interior del seno familiar, les aportan elementos para formarse un concepto de sí mismos; de ahí que los niños a la edad de tres años ya expresen, “yo soy bonita”, “a mí me quiere más mi papá”, etc. esto ocurre gracias a la cantidad y calidad de intercambios comunicativos que cada niño entabla con sus seres más cercanos.

Esto significa que, las experiencias sociales de los menores les permitirán entender la posición que guardan en relación con “los otros”, y aprenderán a vincularse con aquellos integrantes de la familia y seres cercanos a ella, a través de la comunicación. Podríamos afirmar que, de la calidad de las interacciones que realicen los menores con los miembros del núcleo familiar, dependerán sus relaciones futuras.

En el Jardín de Niños se incrementan los contactos sociales de los niños, algunas familias suelen dar instrucciones a sus hijos “si alguien te pega en la escuela, avísale a tu maestra” o de un modo distinto, “si otro niño te golpea, regrésale el golpe”. En estos ejemplos podemos notar que, cada familia puede educar a los niños inculcando valores distintos, cada núcleo familiar decide inculcar el respeto o su ausencia (como en los casos planteados).

Es decir, dependiendo del tipo de intercambios que los integrantes de la familia tengan con los niños pequeños, serán los valores expresos o silenciosos que les están transmitiendo. Por ello, influyen en las explicación y quizá los comportamientos que los niños irán teniendo del mundo. Sin embargo, comparto la idea de Edgar Morín, cuando señala que “la comprensión humana sobrepasa la explicación. La explicación es suficiente para la comprensión intelectual u objetiva de las cosas anónimas o materiales. (pero) Es insuficiente para la comprensión humana.” (Morín, 1999, Cap. VI), esta insuficiencia radica principalmente en el hecho de que la comprensión del y los otros requiere de la empatía con esos otros, aceptarlos, vincularse con ellos, pensarlos y sentirlos como sujetos que viven, piensan y sienten al igual que nosotros.

Pero en realidad “la incomprensión destroza las relaciones padres-hijos, esposos-esposas; ésta se expande como un cáncer en la vida cotidiana suscitando calumnias, agresiones, homicidios síquicos (deseos de muerte).” (Morín, 1999), y esto es preocupante, porque si cada persona se centra en su yo, y pierde la sensibilidad y el respeto por el otro, difícilmente va a poder mirar a su alrededor y comprender las “otras realidades”, es decir el punto de vista, la visión que otros tienen de los fenómenos naturales y sociales.

De ahí la importancia de educar a las familias, creando escuelas para padres potenciales (desde la adolescencia) y padres de niños pequeños, (tal vez debieran instituirse de modo obligatorio en sus inicios), para que éstos hagan conciencia de la necesidad no solo de aceptar (se) a sí mismo y aceptar al prójimo, sino de valorar al “otro” en su modo particular de ver el mundo. Al mismo tiempo que se inculcan a los alumnos, desde el Jardín de Niños los valores básicos para la interacción, (ayudándoles a superar el egocentrismo propio de la primera infancia); hacerles notar la importancia de visualizar a sus compañeros, reconociendo las diferencias, los aciertos, las virtudes, las mutuas libertades, con la finalidad de lograr una mejor convivencia humana.

Los escenarios de la escuela son especialmente recuperables para influir en la vida de las familias, además, la comunicación escrita que se entable con ellos puede reforzar el constante diálogo para hacer conciencia sobre dicha compresión del “otro” (enviando a los hogares folletos, trípticos, cartas, para sensibilizar sobre los valores y reglas básicas de convivencia, etc.).

III) LA ADOLESCENCIA DE LA ÉTICA…
LA ÉTICA EN LA VIDA PROFESIONAL

Tampoco debe descuidarse la incorporación de la ética en los niveles educativos subsecuentes, por el contrario, debe insistirse en la formación de la conciencia ética, (la conciencia según el Diccionario Santillana, se entiende como el “conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo y del mundo que lo rodea”), y aunque la conciencia ética se podría considerar una cualidad inherente al hombre para saber conducirse por la vida, es necesario permear todos los planes de estudio y los diversos momentos prácticos de interacción en el aula, con este “deber ser” que facilita la sana convivencia entre niños, jóvenes y adultos a lo largo de la vida, para enseñarles a ser responsables, honestos, a vivir la libertad y la solidaridad, a la vez que se les cultiva el intelecto.

Al iniciar con la educación en valores desde las edades tempranas, e incluirla en los programas de estudio, sería más factible encontrarse con personas honestas y respetuosas en la edad adulta, cuando estén ejerciendo una profesión.

La honestidad y el respeto son valores fundamentales que rigen los códigos de las profesiones, para determinar los principios y obligaciones con los cuales se rigen para el ejercicio de su función. Sin embargo, cada vez son más frecuentes los actos ilícitos que se realizan en determinados campos del conocimiento. Por ejemplo, es usual el hurto de información que se da en las universidades, al cual se le denomina plagio; “los plagios no sólo los cometen los estudiantes sino también los profesores, investigadores y funcionarios que gozan de cierto prestigio” (Rojas, 1992), y aún cuando esta sustracción de información puede deberse a las carencias en su formación como científicos, “conduce a muchos a apropiarse de las ideas, información o aportaciones de diversos autores, sin citar a éstos ni mencionar el nombre del título del libro o artículo correspondiente” (Rojas, 1992). Estos actos son un reflejo de la carencia de valores.

El ejemplo anterior es uno de tantos que pueden presentarse por carecer de conciencia ética que no logró consolidarse en la infancia temprana, en la vida estudiantil, a lo largo de la formación académica o al ejercer la profesión. Aunque también pueden cometerse desacatos, al no comprender que el conocimiento, aunque es una construcción humana, y por tanto, un tesoro colectivo, por tanto, tiene un autor y deben reconocerse sus derechos. Ya que, en justicia, el creador de una obra merece que se cite la procedencia de la información. Igualmente debiera suceder en el ejercicio de la práctica docente, es decir los profesores deben sustentar sus enseñanzas citando siempre las fuentes de consulta de sus disertaciones.

Sin embargo, no se comprende al otro en un instante “La ética de la comprensión es un arte de vivir que nos pide, en primer lugar, comprender de manera desinteresada”. (Morín, 1999), esta compresión debe cultivarse desde la cuna y día a día, tendría que ser una función primordial de la educación familiar y escolar, para que las sociedades engendren y desarrollen seres íntegros y valiosos que a su vez participen en la construcción de un mundo incorrupto.

IV) ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN…RENACER DE LA CONCIENCIA ÉTICA

Especialmente los investigadores tendremos que ser personas en busca no solo de la explicación de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad, sino la comprensión del “otro”. Entendemos que un investigador es una persona que desea comprometerse con la especie humana, para participar en la solución de problemas. En especial los que nos desarrollamos en el terreno educativo y queremos incidir en la transformación social, procuraremos coadyuvar a la resolución de situaciones difíciles que aquejen a este ámbito y por lo cual el trato directo será con individuos, por lo tanto debemos preguntarnos ¿qué clase de conciencia ética hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida personal y profesional?.

Aquellos que pretendemos involucrarnos más de cerca en acciones de cambio en el terreno educativo tenemos que hacer que renazca la propia conciencia ética, esa capacidad de engendrar nuevas formas de pensar y de mirar el conocimiento, porque:
“El ejercicio de la investigación científica y el uso del conocimiento producido por la ciencia demandan conductas éticas en el investigador y en el maestro. La conducta no ética carece de lugar en la práctica científica. Debe ser señalada y erradicada. Aquel que con intereses particulares desprecia la ética en una investigación, corrompe la ciencia y a sus productos y se corrompe a sí mismo” (González, M. 2002)

Esto significa que debemos desarrollar algunos atributos, además de la comprensión como una forma de conciencia ética. Debemos incrementar otras conductas que eviten la corrupción en la investigación y la corrupción del investigador. De allí esta primera propuesta, dirigida en especial a los novatos en la investigación:

• Ser rigurosos al recabar la información, emplear variadas herramientas (diario de campo, entrevistas, cuestionarios, etc.), que nos permitan consignar con fidelidad y complementar los datos recogidos.
• Acercarnos al campo de la investigación sin la careta de jueces evaluadores, sino como congéneres que rescatan información (que comprenden al otro).
• Valorar los hallazgos de los profesores, (referenciar la autoría de la información), porque la procedencia proviene de otros profesionales de la educación. “Si sabemos comprender en vez de condenar estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas” (Morín, 1999).
• Prepararnos en el manejo de diversas teorías y disciplinas para abordar el hecho educativo, y así ampliar y sustentar nuestra visión de la realidad.
• Actuar de manera responsable y comprometida con la investigación y con aquellos que nos brinden su confianza para incursionar en sus espacios de trabajo.

El listado puede continuar, pero por ahora, solo queremos establecer que un investigador novato debe empezar por reconocerse en su incompletud y, por lo tanto debe ceñirse a las reglas construidas en su campo, como es el caso del código de ética del investigador, (un listado de principios de acción que ayudarán a impedir la corrupción de sí mismo y de la investigación).
Uno de los puntos principales del investigador es tratar de NO JUZGAR, SINO COMPRENDER al investigado porque, “Si descubrimos que somos seres débiles, frágiles, insuficientes, carentes, entonces podemos descubrir que todos tenemos una necesidad mutua de comprensión” , (Morín, 1999) y, por lo tanto no solo explicaremos la conducta de los profesionales de la educación, en el terreno escolar, sino que además lograremos comprender dicha conducta como nos gustaría que se hiciera con una extensión de nosotros mismos. Este es el RENACER DE LA CONCIENCIA ÉTICA.
CONCLUSIONES
Si la conciencia ética nace con el uso de la inteligencia del homo sapiens; se desarrolla en el seno familiar y cobra fuerza en los diversos niveles educativos, tiene que acrecentarse en el espacio profesional. Sin embargo, el escenario en el cual debe reflexionarse y actuar con mayor responsabilidad es en el terreno de la investigación. De ahí que, algunas propuestas para incrementar la capacidad de emitir juicios y tener conducta ética debe implementarse como sigue:
En la familia.-Elevar los niveles de comunicación entre padres e hijos. Aumentar el número de interacciones e imbuirles de los valores elementales para la convivencia.
En los diversos niveles educativos.-Integrar la formación de la conciencia ética como un contenido que cruce todas las asignaturas de los planes de estudio, desde los estudios preescolares hasta los profesionales.
En la investigación.-En especial los investigadores novatos, ser rigurosos y apegarse a la fidelidad de los datos; no erigirse como jueces; valorar hallazgos de otros (citar las fuentes consultadas); capacitarse en teorías y disciplinas; actuar con responsabilidad y compromiso y, principalmente reconocer la incompletud, la fragilidad del que investiga.

REFERENCIAS
Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima segunda edición, Recuperado el
20 de agosto, 2008 de
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ETICA

Diccionario Enciclopédico Santillana,(1992) Madrid

Durkheim, E. (1975), Educación y Sociología, Barcelona, Ediciones Península

González, M. (2002), Aspectos Éticos de la Investigación cualitativa, Revista
Iberoamericana de Educación, Número 29, mayo-agosto, 2002, OEI Ediciones,
Recuperado el 13 de agosto, 2008 de
http://www.rieoei.org/rie29a04.htm

Marlasca, A. (2005), El origen de la ética: Las raíces evolutivas del fenómeno
moral en F. J. Ayala, Revista Filosofía, Universidad de Costa Rica, XLIII, Número
doble (109/110), 21-26, may-dic., 2005, Recuperado el 21 de agosto, 2008 de
http://www.vinv.ucr.ac.cr/latindex/filos-105/021_marlasca.pdf

Morín, E. (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Correo
de la UNESCO, Capítulo I-VII

Rogoff, B. (1993) Aprendices del pensamiento, El desarrollo cognitivo en el
contexto social, Barcelona, Edit. Paidós.

Rojas Soriano, R. (1992), Formación de investigadores educativos, Edit. Plaza y
Valdés, México, Capítulo XVII